Muchas personas están arrepentidas de haber invertido en el broker OmegaPro, dado que la Superintendencia Financiera de Colombia recordó que la publicidad y promoción de productos y servicios para inversiones en el mercado Forex adelantados a nombre de la firma extranjera OMEGAPRO o de cualquiera de sus denominaciones OMP, OMP Money, Inversión digital, Digital Group, Nueva Economía Digital, Negocios Digitales, El efecto Omega, Alpha Pro, Imperio Nativo o Dreamers no cuentan con las autorizaciones necesarias para ser ofrecidos en el país.
Por tratarse de una plataforma que opera en varios países del mundo, alojada fuera de la jurisdicción colombiana y de la que se desconoce su domicilio y el nombre de las personas responsables, la Superintendencia multó contra las personas naturales a quienes se les ha comprobado que realizan actividades de promoción no autorizada de productos o servicios propios del mercado de valores adelantados, en esta oportunidad, a través de la firma OMEGAPRO
Para el caso del departamento del Cauca, un considerable número de personas que invirtieron en OmegraPro, 400 aproximadamente, están exigiendo explicación a dos de las cabezas visibles en la región: Luis Fernando Triana y Luz Amparo Castaño Díaz, ambos fieles seguidores de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, que funciona en la calle sexta del barrio Valencia en Popayán.
El señor Triana utilizaba como una de sus estrategias para conseguir “inversionistas” campañas en redes sociales, a través de las cuales ofrecía capacitaciones, con las cuales terminaba ganando la confianza de los incautos, que bajo la promesa de altos rendimientos financieros, depositaban el dinero en este bróker, como se ve en este diseño promocional:

Otra de las metodologías en el Cauca, era la de hacer correrías por varios municipios, convenciendo a las personas para entregar sus ahorros.
Así operaban
Dentro de las investigaciones adelantadas por la Superfinanciera se ha podido constatar que en la diversidad de esquemas usados para los ofrecimientos de la plataforma OMEGAPRO, tienen un modelo de negocio en el que aseguran operar en el mercado Forex, actividad que para ser realizada en del territorio nacional requiere de la autorización de la Superintendencia Financiera.
Además, inducen a la persona interesada a participar mediante el pago de membresías con criptoactivos y prometen igualmente rentabilidades fijas pagaderas en dicha forma de intercambio a través de la cuenta individual que debe abrir cada cliente y que se incrementan adicionalmente a la rentabilidad prometida en la medida en que se convoquen a nuevas personas al esquema.
Tal y como ya ha sucedido en el pasado, este organismo de control continúa adelantando las investigaciones a personas naturales o jurídicas que ofrecen sin autorización en el territorio nacional los productos y servicios de la plataforma OMEGAPRO quienes podrán ser objeto de medidas administrativas y cautelares, así como multas de carácter pecuniario.
Al ser OMEGAPRO una firma del exterior no cuenta con la supervisión y vigilancia de la Superintendencia, que no se conoce organismo o autoridad internacional a la cual pueda acudir cuando se incumplan las promesas de devolución de recursos y los pagos de beneficios o rentabilidades y que no se ha identificado un domicilio cierto de la firma o la identidad de sus responsables.
OMEGAPRO ha sido objeto de diversas advertencias a nivel mundial por parte de autoridades como la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España, la Comisión para el Mercado Financiero de Chile, la Superintendencia de Bancos y Seguros de Perú, la Comisión de Valores de Argentina, la Autoridad del Mercado Financiero de Francia y esta Superintendencia, ya que sus promotores no están autorizados para promocionar o publicitar los servicios de inversión dentro de dichas jurisdicciones.
La empresas OmegaPro ha emitido un comunicado, según el cual, las fallas en su plataforma se deben a un supuesto hackeo o ataque cibernético, excusa que al parecer ya ha sido usada anteriormente en otros países, mientras se diluyen lo cuestionamientos de quienes hicieron inversiones y piden explicación sobre el destino de su dinero.
