Tomado de www.elespectador.com

El Gobierno de Colombia ya envió notas verbales a Estados Unidos para pedir aclaraciones por la polémica generada, por una imagen, hecha con inteligencia artificial, en la que se ve al presidente Gustavo Petro vestido con un overol naranja, la vestimenta de las personas privadas de la libertad en Estados Unidos.

“Hemos hecho unas notas verbales a Estados Unidos por parte de nuestra representación diplomática en ese país para pedir aclaraciones”, afirmó la canciller Rosa Villavicencio en una rueda de prensa durante la Asamblea Celac-UE en Santa Marta. “Hemos pedido el apoyo de toda América para establecer un diálogo diplomático sobre estas controversias. Esperamos que ellos puedan citar a nuestro embajador [Daniel García-Peña] para explicar este suceso”, agregó Villavicencio.

También explicó que “por ahora no hay un llamado a consultas al embajador. Insistimos en que debemos dialogar […] Lo que procede es que ellos aclaren estas publicaciones y la intención que hay con respecto a lo que allí dice y poder dialogar con ellos”. En todo caso, fue el propio presidente Petro quien puso sobre la mesa el llamado a consultas del embajador de Colombia en Estados Unidos ante este nuevo impase entre ambas administraciones.

De izquierda a derecha: James Braid, director de la Oficina de Asuntos Legislativos de la Casa Blanca; Mike Lee, congresista de Utah; James Blair, subjefe de gabinete de la Casa Blanca; Lindsey Graham, senador de California del Sur. Foto: Casa Blanca.

“Si se llama a un embajador a consulta, el que hace las veces por el otro país regresa a su país mientras se recibe las informaciones pertinentes. Aquí se trata de saber por qué en la página oficial de la Casa Blanca, me sacan como si fuera un preso en cárcel de los Estados Unidos. Eso es un irrespeto brutal al pueblo que me eligió y a la nación colombiana y su historia”, escribió Petro en su cuenta en X este lunes.

La canciller también se refirió a los ataques de Estados Unidos en aguas del Caribe contra lanchas que serían usadas para, presuntamente, el envío de drogas a ese país. Colombia ha sido enfática en rechazar esta estrategia, asegurando que se configura como una violación al Derecho Internacional Humanitario (DIH) y a la soberanía de Colombia y de otros países con acceso al mar Caribe.

En todo caso, reiteró que “cualquier controversia se debe solucionar por la vía diplomática. Tenemos la mano tendida para que esto sea así y no se malogre una relación que lleva más de 200 años”.

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