Tomado de: www.eltiempo.com

Este viernes 28 de octubre, en Washington, arrancará una mesa formal entre Colombia y Estados Unidos para discutir la posibilidad de eliminar el requisito de visa de turismo y negocios para los connacionales, al igual que otros asuntos migratorios.

Así se lo confirmaron  fuentes oficiales en ambos países. Ese día se dará cita el Grupo de Trabajo Consular Binacional, un mecanismo que se había creado en el año 2006 para discutir y avanzar en prioridades migratorias pero que se dejó de reunir en el 2019.

Las reuniones estarán encabezadas inicialmente por el embajador Luis Gilberto Murillo y personal de cancillería, al igual que por funcionarios del Departamento de Estado y del Departamento para la Seguridad Interna (DHS, por su sigla en inglés).

En principio, Colombia le pedirá trabajar a EE. UU. en cinco temas específicos:

Mecanismos para acelera el trámite de visas en la embajada de EE. UU. en Bogotá (que se están tardando más de dos años); avanzar en el proceso de ingreso de Colombia al Programa de Exención de Visado (Visa Waiver Program –VWP–), que es el que elimina la necesidad de visado; posibles programas de trabajo temporal para colombianos en EE. UU., como el que otorga el Estatus de Protección Temporal (TPS) y otras vías de migración regular; recalibrar el mensaje que EE. UU. usa sobre Colombia en su llamada Advertencia a los Viajeros; y la situación de los ilegales detenidos en la frontera y los extraditados en ambos países.

Eso de acuerdo con un documento preparatorio que fue conocido por el diario El Tiempo, de Bogotá.

Hace dos semanas, el Gobierno colombiano, encabezado por el embajador Luis Gilberto Murillo, anunció que pediría a Estados Unidos la eliminación del visado y el otorgamiento de un TPS para los colombianos que están ilegalmente en este país, entre otras cosas. Ese pedido coincidió con la visita del secretario de Estado, Antony Blinken, a Bogotá.

Si bien Blinken les dejó claro en esa visita a los funcionarios del Gobierno que lo del TPS era muy complicado, sí se mostró abierto a discutir y avanzar en otros de los temas que fueron puestos sobre la mesa.

La propuesta, específicamente la relacionada al Visa Waiver Program, se materializó en una carta enviada por Murillo el pasado 11 de octubre al secretario de Estado Blinken y al secretario Alejandro Mayorkas, DHS.

En esa carta,  Murillo les dice que la progresión natural de la estrecha relación entre ambos países, que EE. UU. considera su principal aliado en la región, es el ingreso a este programa. En ese sentido, Murillo planteó reiniciar las negociaciones para alcanzar esa meta.

En la comunicación, Murillo reconoce que el país debe cumplir primero con varios requisitos, pero que Colombia ha dado pasos importantes en el control de sus fronteras, la expedición de pasaportes y el imperio de la ley.

El proceso se había iniciado entre el año 2014 y 2015 bajo el gobierno de Juan Manuel Santos, pero se interrumpió en 2019, cuando se dejó de reunir el Grupo de Trabajo Consular. Nadie sabe exactamente por qué.

Pero, de acuerdo con fuentes que trabajaron en esta materia durante la época, una de las razones es que el país nunca alcanzó una tasa de rechazo de visas inferior al 3 por ciento, que es algo que exige el Visa Waiver Program, mecanismo que actualmente solo tienen 40 países del mundo. En la región el único que cuenta con este privilegio es Chile.

Además, la llegada de Donald Trump al poder, mucho más dura frente a los asuntos migratorios, complicó las negociaciones y luego se atravesó la pandemia del covid-19, que paralizó este tipo de acercamientos.

Si bien el contexto actual es diferente –con Joe Biden en la presidencia y la pandemia ya en el retrovisor– el proceso no será fácil y tardaría varios años. En primer lugar, porque el país está muy lejos aún de ese umbral del 3 por ciento.

Así mismo, la oleada de colombianos que está tratando de ingresar ilegalmente a EE. UU. a través de su frontera sur y que este año ha alcanzado niveles récord (van más de 116.000 y en promedio unos 15.000 mensuales), hace que la decisión sea muy difícil de tomar para una administración como la de Biden, a la que se le critica por la crisis en la frontera y el «tsunami» de migrantes que está llegando.

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *